Música Cyclopea

Anthony Thompson

Anthony Thompson

Cuando aterrizamos en esta forma de vida, llegamos junto a un conjunto de seres que llamamos familia y en ellos se expresan distintos vínculos filiales. A primera vista y desde la óptica científica parece una “aleatoriedad” de los genes y en ella su manifestación de individuos que conforman el árbol genealógico.

Desde los fundamentos del método Cyclopea sabemos que los cuerpos solo son el vehículo físico del ser energía que llega a habitarlo, funcionando como contenedores de nuestra consciencia y la herramienta para nuestro actuar en el campo atómico.

La familia no es casualidad, somos seres complementarios que encarnamos en este plano, con propósitos específicos acordados previamente en lo invisible, tal es el caso de Fresia Castro y Anthony Thompson (Madre e hijo.) Que mas allá de sus lazos filiales, son en realidad un vínculo de co-creadores que vendrían a plasmar y materializar el método Cyclopea de activación interna de la glándula pineal, que hoy en día ha cambiado la vida de miles de personas en el mundo.

Fresia Castro como la creadora y Anthony Thompson como el brazo derecho, que en su rol de artista audiovisual logró captar los sonidos provenientes desde lo invisible, que acompañarían y enaltecerían el método creado por su madre logrando una simbiosis única y sublime que trasciende esta forma humana y nos conecta directamente con la fuente generadora de energía.

“La felicidad se disfraza de las maneras más extrañas” era una de sus frases favoritas. Anthony Thompson poseía características acérrimas que proyectaba en quienes lo conocían, tales como asertivo y observador; de pocas palabras al inicio de los encuentros, sin embargo de profundas conversaciones cuando abría las puertas a algún invitado especial. No era sociable, sino más bien selectivo y procurador, siempre tenía la palabra justa y precisa para responder alguna pregunta ante la cual él consideraba podía aportar, no respondía por responder, la esencia del aporte consistía en que a través del mismo, lograba la reflexión de su interlocutor frente a una situación que demandaba decisiones por ejemplo.

Músico, ingeniero en sonido, antropólogo, arquitecto, constructor, guionista, cheff gourmet y cineasta. Anthony poseía los dones naturales de la genialidad y un elevado IQ, factores que lo llevaron a dejar un valioso legado en el lugar que eligió para vivir: frente al cerro ancestral del pueblo de Monte Patria, Guayquilongo, él pudo contemplar poéticos y espléndidos atardeceres, paisaje que lo inspiraría para construir un conjunto de habitaciones que hoy albergan a parte de su familia y amigos en un lugar que constituye un vórtice energético para trabajar y promover las demandas del espíritu, esas que a él lo embargaban y que en su fuero intimo trabajó desde siempre sin alejarse de la vida aquí en la tierra, tal como es: con sus sombras y sus luces, con el abanico de opuestos jugando con quienes transitamos por esta forma.

Anthony creó el concepto empresarial “Cyclopea” que hoy resguarda el trabajo de su madre referente al Método Cyclopea de Activación Interna de la Glándula Pineal; fue él quien apoyó desde sus inicios esta Técnica que ha transformado tantas vidas y que actualmente representa un verdadero valuarte en el constante fluir y devenir de los tiempos que nos acontecen, creador de la música incidental que a la vez respalda las dinámicas creativas de dicho Método y que fue reconocida por eruditos del quehacer musical en Chile y en México. La música incidental que acompaña la técnica fue creada por su compositor desde que el Método diera sus primeros pasos al comienzo de la década de los noventa. Diseñó meticulosamente el dvd que usan los instructores del Método para impartir los seminarios, un original disco interactivo con guiones y vídeos de su autoría que logra potencialmente que los expositores fluyan en la entrega de los contenidos.

Realizó la producción del Documental “The Connection”, en el cual podemos encontrar el origen inspiracional y potencial desarrollo que dio lugar al Método Cyclopea. Anthony va creciendo en todas sus facetas y se sumerge en el mundo de la sabiduría ancestral, se revela su arista antropológica y se vuelve naturalmente un estudioso de la ontología, es entonces que lleva a cabo un minucioso trabajo de campo que luego se traduciría en la película “América La Revelación”, haciendo gala de su manejo como Director y guionista de este gran trabajo, revelándose así el genio del cineasta. Dejó concluido el guión de la película “Sueños de Victoria sobre la muerte”, trabajo que profundiza una nueva perspectiva en nuestro paradigma actual referente a lo que pensamos respecto de la muerte y que sin duda alguna se revelará en las pantallas más temprano que tarde.

Destaca durante su vida la vitalidad de su genio, ante la adversidad siempre tenía la siguiente frase: “Es necesario que ocurran pequeñas tragedias para que no se detone algo mayor” , con el sólo hecho de decirlo parecía darle la orden a la energía en cuestión de que “hasta ahí llegaba”. Anthony siempre estaba en movimiento o siempre se estaba moviendo, poseedor de una risa abierta y sincera, cuando no le gustaba algo era honesto en expresarlo, podía molestarse mucho y sacaba otra de sus frases: “Cuando algo pasa una vez, puede que nunca más vuelva a pasar, pero si pasa dos veces, es probable que se repita en el tiempo”. Honesto y llano, también era capaz de pedir disculpas cuando reconocía algún error propio y celebraba al darse cuenta de que todo se había ordenado y la luz había arrojado claridad sobre alguna confusa situación.

Tuvo grandes y buenos amigos en esta vida, de esos vínculos de amistad que son para siempre y quienes fueron esos amigos saben de la calidad de sus sentimientos, leal y auténtico en las relaciones, sin dobleces y muy reservado, solía decir: “El hombre es esclavo de sus palabras y amo de su silencio”, podríamos decir que este dicho lo representaba totalmente, así era él: cuidadoso en el habla y jamás habló mal de nadie, no hacía juicios a priori ni criticaba era integro en sus dominios mentales y hacía gala de una coherencia que respetaba lo que sentía, pensaba, hablaba y hacía; no por eso dejaba de disfrutar y hacer reuniones donde fluían la música y el vino. Amante de la música, entre sus compositores favoritos podemos nombrar a Gustavo Ceratti, Jorge Drexler y The Police, entre otros. Tuvo varias Bandas Musicales durante su primera juventud: “La zapatilla rota” y “Doctor Landa”.

Anthony fue, es y será el padre de tres hombres actualmente: Anton Aliwen, Ian Andreas y Bastián Gabriel, quienes heredaron su genialidad musical, su talento y ojo artístico en el manejo y ejecución del trabajo audiovisual. Abuelo de Tonatiuh, Sayén, Matías y Celeste, sus pequeños descendientes. Desde hace seis años Anthony estuvo viviendo en Monte Patria, lugar donde hoy se le reconoce por su simpatía y genialidad. Durante este tiempo estuvo trabajando profundamente respecto de la cultura diaguita y la impronta histórica-cultural de esta localidad, realizó un significativo e impactante trabajo de registro visual y musical que se suma a su legado. Anthony no se fue, se queda en nuestra comunidad y en las memorias afectivas de todos quienes compartimos con él; su presencia se expande por los cerros y calles de la ciudad, su risa se escucha en las risas de quienes compartieron con él en algún asado, fiesta en la plaza o en una conversación de esquina. Anthony construyó su casa en el pueblo porque Monte Patria eligió a un genio innovador y auténtico, alegre y sabio amigo de mirada azul y altruista.

¿Dónde estás constructor de mundos?

¿A que tierra te fuiste a soñar?

Por aquí se escuchan tus pasos

te apresuras en dejarnos sin verte,

esta mañana tu risa se extendió

por el valle del sentimiento

y durante la tarde los loros

silenciaron su canto al verte pasar.

¿Será la muerte un extraño disfraz de eso que llamamos felicidad?

Composiciones musicales